De todas las propuestas que hemos estado recibiendo por parte de todas las candidaturas, la vencedora en la contienda tendrá la oportunidad de aplicarse para materializar las ofertas que de manera intensa estuvo promocionando.

Este momento pondría a prueba las capacidades técnicas y económicas para hacer ciertas y realizables todas las promesas, algo que en el discurso y el papel se difundió para seducir a la ciudadanía.

Ante la liviandad y facilidad de propuestas con la que todos se distinguieron, algunas congruentes y otras de fantasía, lo único cierto es que el plazo se ha terminado y el tiempo para demostrar que no fue solo discurso, sigue su inexorable curso y hay que aplicarse.

Lo que a continuación ocurrirá, al conformar los equipos que serán coadyuvantes para el ejercicio de gobierno y por los tiempos que corren, una autoridad que se precie de ir en busca de un gobierno abierto, eficiente y sobre todo comprometido con el bienestar, deberá demostrarlo.

De esa manera, se garantizaría seleccionar a quienes tienen las capacidades y perfiles correspondientes y adecuados para el campo de su “expertise” y no solamente a los cuates, a los recomendados, a los mismos de siempre o a los del partido.

El binomio (tiempo y dinero) nos presenta dos posibles panoramas, así como la dependencia de ambos de un solo “detallito” el cual es la ciudadanía que no espera más improvisaciones.

GATOPARDISMO.

Esta paradoja se aprovecha en la política para utilizar el término y fijar la capacidad de adaptación de las sociedades a diferentes gobernantes, con la intensión de poder conservar su influencia e inclusive, hacer los amarres más sucios y convenientes para incrementarlos.

En la novela que da origen a su nombre, se expone como una estrategia en la que solamente se altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionalmente su esencia.

Curiosamente su autor (Guiseppe Tomasi di Lampedusa, 1896-1957) fue acusado de reaccionario por exhibir como arribistas deshonestos, a los políticos que habían apoyado la unificación italiana de aquellos tiempos, algo que hoy seguimos padeciendo por doquier.

“Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie” es la frase que identifica a esta obra, que sintetiza que el anhelado cambio que creemos lograr con los relevos electorales, en ocasiones es solo discurso y dista mucho de ser cierto.

Ante la eventual encrucijada en que se encuentran las principales candidaturas, al estar conformadas por coaliciones de partidos y actores, sin duda será un verdadero galimatías que deberán resolver eficientemente.

PERFILES.

La oportunidad que tendrán de seleccionar a quienes serán los encargados de llevar a buen puerto las propuestas de campaña, presenta el reto de localizar y convencer a quienes puedan y quieran participar en ello.

Para nosotros es algo inédito -en otros países es algo trivial- pues implica recurrir primeramente a los perfiles locales, los que hay en sobrada cantidad, altos grados de preparación y solvencia ética.

Solamente habrá que acordar la correspondencia con salarios y emolumentos suficientes a sus responsabilidades, con garantías que les permitan continuar actuando con transparencia y comprometidos con la rendición de cuentas, no de cuentos.

Un raro efecto que suele ocurrir en la selección de los talentos que pueden cumplir con las exigencias a la hora de decidir, el cual exclusivamente tiene que ser basado en una cuestión neuronal y no hormonal, de manera profesional, no sentimental ni menos partidista.

Se sabe que el conocimiento es una condición necesaria para evaluar el conocimiento, y el efecto Dunning-Kruger, determina que los incompetentes se creen más listos de lo que son, y los competentes se creen menos de lo que son.

Ocurre que hay quienes se atreven a hablar de temas que no dominan, pero lo hacen aparentando tal seguridad y solvencia, inclusive usando datos falsos con tal de impresionar y agradar.

Este es precisamente el dilema y buen juicio que debe tener el seleccionador de talentos, desde luego si lo que se quiere es entregar buenas cuentas y dormir tranquilo, por ello lo recomendable sería reconocer limitaciones y pedir apoyo para lograr selecciones lo más precisas posibles.

Nadie está exento de algún error, pero el margen debe ser minimizado por el bien de todos y nuestros dineros.

Corolario.

“Los cambios de gobierno auguran mejoras, más no son garantías…exijamos”

  • Con fotografía en pantalla de Ludovic Migneault a través de Unsplash.