“En política, querido mío, y vos lo sabéis tan bien como yo,

no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses;

en política no se mata a un hombre, sino se allana un obstáculo”

“El Conde de Montecristo” de Alejandro Dumas.

En un mundo cada vez más consciente de los problemas sociales y medioambientales, el sentido y la sensibilidad desarrollan un papel sumamente trascendente para el establecimiento de inversiones de impacto social.

A saber, existen dos posibles caminos ante la hipocresía dominante disfrazada de astucia: el ”sentido común” y la ”sensibilidad”. Sin embargo, tanto un camino como el otro entrañan sus peligros.

Lo inminente de la llegada del nuevo año, en el que particularmente se desarrollarán campañas electorales para la sucesión presidencial en al menos 70 países, establecen un importante reto.

Primeramente las que se presumen como demócratas y paralelamente otras que simulan y dicen tener una mejor forma de gobernarse.

Para el caso es lo mismo y debemos hacer uso de nuestras capacidades intelectuales para identificar trucos y métodos para “persuadir” y conseguir los sufragios que permitirán eventualmente adjudicarse el poder.

Costos.

La sutileza de Jane Austen, de quien tomo prestado parte del título para esta columna, narra la situación de las hermanas Dashwood que al perder la fortuna familiar tras la muerte de su padre, solo les queda una salida para garantizar su estatus: casarse bien para seguir viviendo bien.

Por tanto, a semejanza de aquellas damiselas, que siendo hermanas pero con personalidades totalmente distintas siguieron caminos diferentes para conseguir su objetivo: una el del «sentido común» y la otra el de la «sensibilidad».

Dos caminos que colocaron en evidencia la hipocresía de la época y que hicieron peligrar su relación de hermanas y esa puede resultar una analogía entre nosotros.

En resumidas cuentas, es imperativo conocer y revisar todas las ofertas en el radar, pero sobre todo, revisando antecedentes de gestión, cumplimiento de metas, equipos de colaboradores y uno muy bien oculto tras bambalinas y negado a la vista pública, el de “los benefactores o patrocinadores”

Son ineludibles los asuntos relativos a la factibilidad económica, financiera, ambiental y política para poder identificar la panacea romántica que todos presumen y ofrecen al viento desde su ronco pecho.

En ese sentido, contaríamos con datos y números duros, para poder diseccionarla, a fin de evaluar su factibilidad real y alcanzable, separándola de sueños guajiros u ofertas de relumbrón.

Único ángulo.

Este período, es fundamental para la participación cívica a fin de conseguir y lograr una verdadera composición armónica de beneficio social, que revele y haga pertinente la viabilidad de ofertas y promociones, con plazos técnicos y económicos alcanzables, lo que sin duda, es el verdadero punto de mira.

El único propósito debe ser evitar la construcción de obras ociosas o perjudiciales al medio ambiente y la sustentabilidad, que son anunciadas como salvadoras por émulos cuasi iluminados.

Gran parte de las ofertas que se anuncian tienen un sentido, pero carecen de toda sensibilidad, una cosa sin la otra no sirve para demasiado.

Hechos y emociones.

La pura sensibilidad se vuelve un sin sentido, como la pura sensatez se torna fría e inconsciente de los resultados que puede desencadenar.

Es importante destacar que lo que se hace sin sentido en un momento determinado, puede tener resultados desastrosos.

Por eso tenemos que participar, informarnos, cuestionar, repreguntar y estar atentos para poder tener elementos de peso para fundar nuestras decisiones.

No existen solamente dos sopas cocinadas por presumidos cocineros, como tampoco amenazas de descomposición sino se mantiene a los mismos.

Así también, no existen hombres indispensables e insustituibles para mantenerse con el nivel con el que vamos, pues siempre habrá una mejor forma de hacer las cosas y mejorar.

Corolario.

“Ante ofertas electoreras, el razonamiento reina sobre la fantasía”

  • Fotografía en portada por Ran Berkovich a través de Unsplash.