Ante la gran oportunidad para aprovechar la época estacional por las preferencias ciudadanas que estamos comenzando a vivir o padecer, debemos ser exigentes sin ser exquisitos, para fijar nuestra posición ante lo que en verdad requerimos para avanzar con rumbo al progreso.

Las dos verdaderas posiciones que existen (a favor o en contra) nos exigen analizar los mensajes y los contenidos que se lanzan, pero sobre todo, las bases que las sustentan, para no irnos del lado por donde “cantan las sirenas” o por donde se promueven propuestas redentoras.

La plataforma de lanzamiento es la realidad que vivimos actualmente, sea la que fuere, así que invariablemente es la base desde donde debe comenzar nuestro análisis.

Dicha plataforma nos debe ayudar a visualizar con claridad lo que nos garantice y no solo ofrezca mayor bienestar colectivo, sino un verdadero rumbo respetando la sustentabilidad, lo cual, además debe ser demostrable.

Los lamentos y arrepentimientos son cosa del pasado, por lo que el futuro que nos corresponde gestionar, debe considerar todo lo anterior para avanzar y ser mejores.

Sobre todo, dejar de firmar “documentos en blanco” a quienes actúan, proyectándose como paladines de nuestro futuro, ya que, según dicen “conocen los problemas y hasta comentan, ser dueños de una varita mágica para conseguir solventarlos”.

Preceptos

Dentro de los considerandos para conocer lo que se presume y se ofrece durante las campañas, es importante tener claros los objetivos que persiguen y lo que lograremos con ellos, es decir, las bases de sus propuestas.

El segundo aspecto a considerar, es la certeza de una visión despejada de lo que se procura, es decir conocer el plan integral de desarrollo y crecimiento debidamente articulado, con su correspondiente columna vertebral, que permita reorientar y fortalecerse.

Es importante destacar que los objetivos deben ser tangibles y alcanzables, en plazos igualmente mensurables y viables, con vencimientos y períodos establecidos, para evitar contaminaciones laterales o desviaciones.

Ante todo, han de ser realistas sin dejar de ser ambiciosos, pues su función es guiar y motivar a la sociedad para continuar con el trabajo y superar las condiciones actuales.

Necesariamente tienen que estar relacionados y ser consecuentes, tener la capacidad de ser actualizados y sobre todo, resilientes ante las eventualidades.

Lo anterior es con el fin de evaluarlos constantemente y hacer las correcciones a imprecisiones o ajustes necesarios, pero lo más importante, es que no pierdan la senda, esencia, actualidad y razón por la cual fueron creados.

Crecer económicamente es un asunto toral para todos, sin embargo, hay que encontrar una proporción equilibrada para lograrlo adecuadamente.

Riqueza

Nunca será motivo de vanagloriarse o fanfarronear, que el aumento de riqueza pueda traer la reducción de las desigualdades, más bien es al revés.

La reducción de desigualdades, es lo que logra proporcionar formas y maneras a través de las cuales, los ciudadanos puedan alcanzar e integrarse a una mejor vida económica.

Con el aumento de riqueza individual y consecuentemente colectiva, lograremos crear una espiral en la que todos salimos ganadores.

Por estas razones, todas las ofertas de mejores infraestructuras, deben tener el respaldo técnico y garantía de viabilidad económica a fin de evitar ilusiones o embaucamientos difíciles de cumplir.

Evitemos recibir, la cansada, vieja como trillada excusa, de que “no hubo presupuesto” o la ocurrencia más barata e inverosímil que se les antoje.

Cuando hablamos de desigualdades nos referimos no solamente al ingreso o poder de compra, sino al acceso a la salud, a la educación, a la justicia, a la ciudad y a los bienes comunes.

Causalidades.

En la relación existente entre las causas y efectos que se dan al momento de proponer cualquier obra, resulta fundamental tener claro que lo más importante de ello, es que sean de verdadero uso y aprovechamiento colectivo.

Con este punto de vista, podemos establecer que el espíritu que nos debe mover como ciudadanos, es la incorporación de la innovación racional en los objetivos que se ambicionen.

Solamente a través de la innovación sustantiva, lograremos la transformación de la vida económica en algo real, en tiempo y costo.

Esta proposición nos ayudará a derribar el impresionante aumento de las desigualdades existentes, dados sobre todo, en los últimos años.

Los ingresos son solamente una parte en el avance de las desigualdades, pues estas mismas desigualdades, limitan y hasta bloquean la posibilidad de participación de los ciudadanos en la creación de riqueza.

La profunda encrucijada que se nos presenta sortear en esta temporada, es la de avanzar con rumbo, ante un horizonte en el que la consolidación de nuestra incipiente democracia, nos exige evaluar resultados y objetivos cumplidos para continuar cuesta arriba.

Es importante tener en consideración, los reiterados casos de corrupción, opacidad y mal uso de los fondos públicos que, sumado a la impunidad, se vuelven un elemento determinante.

Por estas fuertes razones, la desigualdad que ha permanecido, nos ayuda a perfilar y esquematizar un cuadro que tiene que servirnos para determinar nuestras preferencias, sin ánimo de cobrar facturas.

El dogma y el fanatismo, no forman parte de la ecuación a la hora de decidirnos, sino, tal como hemos expuesto, es fundamental razonar para decidir, de manera práctica y horizontal lo mejor para nosotros y nuestra sociedad.

Todas las promesas, ofertas o anuncios promocionales que escuchemos y leamos, tienen que ser tamizados, al menos a través de los filtros de: a) objetivo, b) beneficio colectivo, c) costo, d) tiempo, pero sobre todo y en donde se encierra todo, e) Sustentabilidad.

A modo de conclusión podemos reseñar, que para avanzar con rumbo fijo hacia un destino superior, es imperativo analizar cuidadosa y escrupulosamente, todas las propuestas.

En definitiva, debemos tener puestos los cinco sentidos para que la reducción de desigualdades en infraestructura, desarrollo planificado, crecimiento ordenado y mejoramiento económico entre otros, sean una realidad.

Este nuevo paradigma y solución, depende exclusivamente de nosotros, ya que con ello lograremos cesar las coloridas promesas de campaña o utopías, que solo persiguen hacerse de las preferencias de nuestras decisiones electorales.

Corolario.

“Reducir desigualdades, forma y medio para generar mayor riqueza, y no al revés”

  • Fotografía en portada de Jordan Madrid a través de Unsplash.